martes, 24 de enero de 2023

El extremismo que nos une

 

La extrema polarización ideológica producida a raíz de los últimos acontecimientos sociopolíticos ha desencadenado en enfrentamientos con tintes de fanatismo religioso, por un lado la extrema derecha, desde sus aliados políticos (Avanza País, Fuerza Popular, Renovación Popular entre otros), hasta la grandes medios de la prensa concentrada (Grupo El Comercio – prensa escrita y televisiva) y por otro la extrema izquierda congresal de Perú Libre, los remanentes senderistas del Movadef, todos ellos sin apoyo de grandes medios de prensa, pero con alguna influencia en las movilizaciones; ambos han y siguen dividiendo, aprovechando el descontento social, la postergación de las regiones y sacando a relucir un sentimiento mas grave que es el racismo latente. Las redes sociales están inundadas de mensajes cargados de desprecio y humillación por el otro, juegan con la idea del exterminio del otro como sujeto, como ciudadano, como persona, en fin, como ser humano. Es desconcertante que en pleno siglo XXI aun tengamos que lidiar con un racismo propio de la barbarie, de las sociedades tribales, hemos perdido la capacidad de entendernos en la diferencia, de percibirnos como partes de una misma sociedad, de vernos en el otro, en el prójimo. Es cierto que existe un país fracturado y dividido desde hace siglos, eventos como el actual han sido repetitivos en la historia no solo de la República, sino incluso antes de la colonia, pero a estas alturas de historia resulta inexplicable no haber encontrado un norte que nos agrupe en un solo ideal de gran nación, reconociendo en ese ideal las diferentes naciones que habitan nuestro territorio (Quechuas, Aymaras, Shipibos, Conibos, Awajunes, Ashaninka, Mashigenga, Bora, Wampis, Yanesha, etc). La única salida a este entrampamiento es el dialogo, el dialogo como mecanismo para lograr acuerdos, el dialogo como herramienta para la búsqueda de puntos comunes. La razón, la justica y el sentido común deben ser las directrices para plantear estrategias, que busquen en primer lugar hacer retroceder la polarización, en segundo lugar, establecer cuáles son los valores esenciales de una sociedad moderna (derecho a la vida, derecho a la justicia e igualdad entre ciudadanos y el derecho al bien común) y en tercer lugar el fortalecimiento y la consolidación de la democracia, la institucionalidad y la representatividad a través de los partidos políticos. Que esta coyuntura nos haga reflexionar, si vale la pena defender ideales que colisionen con los derechos básicos a costa de sumirnos en la intransigencia o debemos estar abiertos y predispuestos al intercambio de ideas y de puntos de vista por mas que no estemos completamente de acuerdo con ellos.